La hora de comer y los descansos en el trabajo

Cuando entramos a trabajar en una nueva empresa, las preguntas habituales que hacemos a nuestro interlocutor suelen ser: en que consistirá nuestro trabajo, cual será nuestro puesto dentro del organigrama de la empresa, qué salario y complementos tendremos, si dispondremos de móvil, coche de empresa, jornada de trabajo… pero solemos olvidarnos de preguntar algo muy importante: dentro de la jornada de trabajo, ¿de cuánto tiempo disponemos para comer? y ¿de qué descansos podremos disfrutar durante la jornada?

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Llevarnos la comida de casa al trabajo suele ser muy habitual, sobre todo en los últimos años de recesión económica, pues supone un importante ahorro que para la economía doméstica. Sin embargo, los expertos advierten de los posibles efectos adversos de este tipo de alimentación; no por la alimentación propiamente dicha, que puede ser muy sana y equilibrada, sino por el escenario y por lo que implica.

Cómo aprovechar la hora de la comida en el trabajo

A veces el trabajo nos abruma, no podemos desconectar y decidimos quedarnos delante de nuestra mesa trabajando para así decirlo, para no “perder el tiempo,” y logar nuestro objetivo propuesto.

Comemos un bocadillo o sándwich rápidamente y abusamos debido al cansancio de bebidas ricas en cafeína. Es decir, el tiempo que tenemos asignado para comer y descansar, se convierte en horas de más trabajo, en horas que no aprovechamos según es lo acordado y convenido, y según es lo más conveniente para nuestra salud y nuestro rendimiento efectivo.

¿Cómo podemos aprovechar nuestro tiempo de comida y de descanso laboral y enfrentarnos al resto de la jornada con mayor fuerza y dinamismo?

Una buena solución es realizar alguna actividad que favorezca el cuerpo como realizar ejercicio físico en un gimnasio cercano. Si disponemos de tiempo suficiente, esta es una buena solución para recuperarnos de la tensión del trabajo; el ejercicio nos ayudará a relajarnos, además de contribuir a nuestra salud en general.

Una opción saludable es salir a dar un paseo, y si tuviéramos un parque cercano, mejor. La naturaleza nos ayuda a distraernos, a tranquilizarnos. El aire libre, a su vez, es bueno para despejar la mente, descansar y renovar nuestras ideas.

Un cambio de escenario es positivo. Podemos traernos la comida de casa y si existe una sala dentro de la empresa, podemos aprovecharla para comer y charlar con otros compañeros que hacen lo mismo.

Si tenemos la suerte de vivir cerca del centro de trabajo, una buena salida es acudir a nuestro domicilio y comer en la tranquilidad del hogar. Puede ser muy reconfortante.

La práctica del yoga y la meditación ayudan a eliminar el stress, relajar los músculos y rebajar la tensión mental. Si tenemos los conocimientos suficientes y un lugar tranquilo, nosotros mismos podemos realizar algunas posturas.

Leer una novela o algún libro de nuestro gusto, también es indicado para combatir el cansancio mental, aunque no olvidemos que estar demasiado tiempo sentado, no es bueno. Podemos hacerlo en algún parque cercano, si disponemos de él y estaremos a su vez, moviendo el cuerpo y realizando actividad física.

Recordemos que siempre que esté dispuesto para nosotros un tiempo de descanso durante la jornada laboral, es recomendable que lo aprovechemos para ello. Estaremos contribuyendo a mejorar nuestro rendimiento y a la larga, a mejorar nuestra salud física mental y emocional.

Las consecuencias de comer en la mesa de trabajo

El trabajo está ligado inexorablemente a mantenernos alerta, dejando a un lado muchas cosas relacionadas con nuestra vida personal. Las exigencias, a la hora de realizar nuestro cometido laboral, implican concentración, tensión, atención, agilidad mental, a veces preocupación, pasar muchas horas sentado, posiblemente delante de un ordenador, o tener los cinco sentidos ocupados en la tarea que nos ha sido asignada. La responsabilidad y el cansancio van haciendo mella con el paso de las horas, por ello es preciso tomar los descansos necesarios para mantener nuestro equilibrio mental, emocional y físico.

La hora de la comida no solo supone que debemos parar nuestra actividad para recargar la energía que nuestro organismo necesita, sino que también implica relax, un momento de distensión donde podemos recuperar aquello que hemos dejado aparcado unas horas, tomar conciencia de nuestro cuerpo, de lo que deseamos, de aquello que dejamos aparcado mientras trabajamos concentrados.

El momento de la comida se convierte así en un momento importante, donde debemos dedicar nuestro tiempo a nosotros mismos, a lo que es mejor para recuperar las fuerzas, para volver a nuestra actividad, relajados, con la mente abierta habiéndonos dado la oportunidad de respirar y alimentar nuestro cuerpo con los nutrientes necesarios para mantenerlo sano, activo, y por qué no, feliz.

Para lograr este objetivo debemos ser conscientes de los alimentos adecuados a tomar para no que nuestro organismo se sienta bien y no emplee más tiempo del necesario para la digestión, lo que conllevaría pesadez o cansancio, además de abrir la puerta a posibles trastornos de salud en un futuro.

Cuando llegue la hora de comer, tengamos en cuenta que no es bueno saciar nuestro apetito con excesivas grasas, azúcares o carbohidratos de baja calidad. Comamos aquello que nos gusta, pero hagámoslo conciliando alimentación y nutrición. No es recomendable comer en exceso ni sobrecargar el organismo y, por supuesto, no es saludable comer en la mesa de trabajo. La distracción respecto al trabajo y el hecho de centrarnos en lo que vamos a comer nos relajará, mejorará nuestro estado de ánimo, nos devolverá vitalidad y alegría, el rendimiento mental mejorará y la motivación y el empuje para terminar nuestra jornada nos llenarán el resto del día de nuevos alicientes.

Por último, comer en compañía es mejor que hacerlo solo pues aumenta nuestra relajación yelegimos de manera más conveniente nuestros alimentos y las cantidades a tomar.

Claves sobre los descansos durante la jornada laboral

El trabajo no puede concebirse sin el descanso apropiado. Toda actividad laboral requiere que pongamos en marcha determinadas capacidades o aptitudes, con el paso de las horas éstas se verán afectadas en un sentido u otro, repercutiendo directamente en nuestro rendimiento de trabajo. Por ello es necesario que se establezcan las pausas o descansos adecuados a cada actividad laboral.

El descanso solo tendrá un efecto satisfactorio cuando se realice con el tiempo preciso y la frecuencia necesaria, además de requerirse un espacio idóneo. De lo contrario puede, con el tiempo, verse afectado negativamente tanto el trabajo como la persona que lo realiza.

Las pausas y descansos deben estar en estrecha relación con el factor de riesgo de la actividad que se desempeña. Algunas son fácilmente determinables y en otras los tiempos son orientativos. Por ejemplo, en los trabajos que requieren mayor esfuerzo físico, movimientos repetitivos, posiciones de trabajo continuadas o con climatología extrema, se puede estimar con mayor precisión la frecuencia de los descansos y su duración mínima. Sin embargo, cuando el trabajo es intelectual, establecer los tiempos de descanso resulta más complejo. En el mismo sentido, un trabajo creativo, que demanda un alto nivel de concentración, requiere libertad a la hora de disponer del tiempo de descanso, con pausas cortas y frecuentes.

El tiempo de descanso debe compatibilizar los intereses del trabajador con las necesidades del proceso productivo.

Un factor importante a tener en cuenta es el lugar en el cual se desarrolla el descanso. Es más fácil desconectar en un ámbito diferente al espacio de trabajo. Por ello es aconsejable disponer de zonas que faciliten el disfrute de este tiempo.

El Estatuto de los trabajadores es la norma básica en España que regula el tiempo de trabajo y de descanso. Las referencias que realiza a las pausas retribuidas en la jornada de trabajo son muy escasas, no obstante, el hecho de considerarlas tiempo de trabajo, representa un reconocimiento explícito a su necesidad. Así mismo, también vienen reguladas por los convenios colectivos.

Planificar adecuadamente el tiempo de trabajo y de descanso, es la base para conseguir una mayor eficiencia productiva a largo plazo.

Los mandamientos alimentarios para afrontar una jornada laboral

Mantener una dieta equilibrada, no solo contribuye a nuestra salud, sino que nos permite tener un mejor rendimiento en el desempeño de nuestra labor.
En primer lugar, hemos de recordar que el desayuno es la comida más importante del día. Por ello es muy necesario, tomarla del modo correcto. Representa el 20% de la ingesta calórica diaria.

Después de un ayuno de aproximadamente 8 horas, el cuerpo necesita recibir los nutrientes adecuados para recomenzar la actividad diaria. El desayuno debe contener lácteos, frutas variadas, pan y cereales. Nos aportaran vitaminas, cinc, calcio y hierro. Cuando el cuerpo se expone a largas horas sin consumir alimentos, puede sufrir un déficit de glucosa que podría provocar a la larga, trastornos cardiovasculares, obesidad o colesterol.

A media mañana, es aconsejable tomar un tentempié que nos ayudará a no llegar con demasiada hambre a la comida del mediodía. De este modo, equilibraremos la ingesta de alimentos, de tal modo que repartiremos mejor las calorías. Una buena opción será una pieza de fruta, un té, un zumo, frutos secos o un yogur. Ha de representar, aproximadamente, un 10% de las calorías diarias.

La comida del mediodía que representa el 35 % de las calorías diarias, debe contener fibra en forma de verduras legumbres o frutas, proteínas por ejemplo pescados o carnes, preferentemente, hidratos de carbono, a ser posible complejos y grasas.

La merienda tomada a media tarde, representa al igual que el tentempié de media mañana aproximadamente un 10% de las calorías necesarias a lo largo del día. Puede consistir en una fruta, yogur, infusión o sándwich vegetal.

Y llegamos al final del día, la cena, donde hemos de consumir aproximadamente un 25% de las calorías diarias. Si deseamos descansar adecuadamente, debemos cenar no más tarde de las 21 hs. y consumir comidas ligeras, fáciles de digerir como arroz, pasta, pollo o pescado a la plancha y yogur o fruta de postre. Todos ellos son alimentos ideales para permitirnos un descanso nocturno correcto, indispensable para que al día siguiente nos encontremos con las fuerzas necesarias para comenzar nuestra jornada laboral en condiciones óptimas.